miércoles, 9 de marzo de 2011

"Aún corro una hora diaria con 90 años"

Alain Mimoun (90 años), campeón olímpico de maratón en 1956, entregó las medallas del 1.500 femenino; entre ellas, la plata de Nuria Fernández.



Cómo se encuentra, con esos 90 años cumplidos el pasado 1 de enero?
Excepcionalmente bien, en magnífica forma. Pienso que encontrarme así es, de alguna manera, un regalo de Dios. Yo hago mi parte: salgo a correr diariamente por el bosque de Vincennes, cerca de mi casa (Champigny-sur-Marne) o por otro parque cercano, en Tremblay.

¿A los 90 años?
Aún corro durante una hora diaria. Puedo hacer dos horas. En mí, ahora, viven dos personalidades. Una me hace levantarme y seguir arriba, levantado por la vida. La otra me dice que estoy fatigado, que la vida ya no vale nada. Pero todavía prevalece más la primera. Y por eso sigo corriendo, a mi edad, ja, ja.

¿Qué le pareció el ambiente de Bercy en la ceremonia de medallas de 1.500 metros femeninos? La española Nuria Fernández, subcampeona, dice que usted es "majísimo".
Muchas gracias. Sigo disfrutando con la determinación y el deseo de competir de estos jóvenes de Bercy. Me disgustan los deportistas a los que no les gusta sudar. Yo competía por amor a Francia.

Usted ganó en los Juegos Olímpicos de Melbourne, en 1956, al checoslovaco Emil Zatopek, conocido como 'La Locomotora Humana'. En relación a aquella época, ¿cómo es ésta?
Es un mundo distinto, totalmente cambiado. Nuestra maratón en Melbourne se disputó a 38 grados de temperatura. Casi todos llevábamos pañuelos en la cabeza. Yo llevaba el dorsal 13 y pensé muchas veces en abandonar, pero creo que me mantuvieron los sufrimientos que pasé en la guerra mundial. Tras ganar, vi a Zatopek, que entró sexto. Le dije: "¿No me felicitas, Emil?". Él era mi amigo. Pero no sabía que yo había ganado, creía que había ganado el yugoslavo Mihalic. Entonces, Emil me dijo que estaba orgulloso de mí. Todo en Zatopek era excepcional.