miércoles, 6 de mayo de 2009

La Periostitis (4ª Parte). Tratamiento I



Si te han aparecido síntomas de periostitis lo mejor es intentar superarlos lo antes posible, pues pueden llegar a hacerse crónicos.
Lo primero es buscar el reposo, y es importante que este sea activo. Si paramos totalmente, la lesión remite, pero no sirve de mucho, pues volverá a aparecer en cuanto se retome la actividad.
Lo mejor es disminuir la carga hasta el nivel en el que no duela y a partir de ahí, buscar una recuperación y un aumento paulatino de la carga de trabajo para volver a niveles iniciales. Nuestro mayor enemigo son los cambios bruscos de entrenamiento.
Pero para poder seguir entrenando, es necesario eliminar la causa, porque siempre hay una (o varias). Tenemos que revisar el calzado, por si no es adecuado o está desgastado, analizar nuestra pisada por si necesitamos unas plantillas, o corregir algún aspecto de nuestro apoyo.
Igual, simplemente ha habido un abuso del asfalto, o un exceso de carga, etc. En cualquier caso, hay que encontrar la causa, para incidir sobre ella, y que la lesión no se perpetúe. También eliminamos la causa si reducimos la fricción de la musculatura con el periostio. Para esto, podemos colocar vendajes elásticos o incluso con esparadrapo normal. Se coloca ascendiendo en espiral desde el tobillo hasta casi la rodilla, para sujetar los músculos posteriores de la pierna y se reduzca la fricción con el hueso.
Otra formula bastante habitual, es la de colocar un palito de los que utiliza el médico para explorar la garganta, sujeto con esparadrapo a la espinilla, para controlar también la vibración. Todo esto ya forma parte del tratamiento, pues son medidas que se van a mantener mientras estemos lesionados, pero no en condiciones normales.

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